Contención social del municipio para adultos mayores

Contención social del municipio para adultos mayores

Por una mejor calidad de vida

La secretaria de Desarrollo Social, Alejandra Filippetti, se refirió a algunos adultos mayores que se encuentran en situación de vulnerabilidad y que inquietan a actores sociales que reclaman al Estado que los ayuden y contengan.

En primer lugar, la funcionaria aclaró que el Municipio tiene registrada una veintena de casos de ancianos con los que trabaja tratando de mejorar su calidad de vida, algunos con familiares, otros que aparentemente no los tienen, pero también dijo que cada caso es particular y se los trata respetando su individualidad y también su voluntad de ser ayudado hasta un punto determinado.

“En cada caso actuamos con distintas estrategias, porque a veces hay familiares con los que se rompió el vínculo y en primer lugar tratamos de restablecerlos, si se puede. Si no, se trata de mejorar su calidad de vida, tratando de no invalidar su derecho a la elección, porque hay casos en los que vemos que viven en condiciones que no son las adecuadas, desde nuestro punto de vista, pero ellos no quieren dejar la casa donde están, y no se los puede ayudar a mejorar porque a veces son lugares usurpados. Hay gente solidaria que los ayuda, pero también hay gente mala que los hace presa del delito y los roba o golpea, aprovechándose de su soledad e indefensión”, resumió Filippetti, aclarando que en forma periódica los equipos sociosanitarios examinan su salud y les proveen elementos de primera necesidad.

“A veces es muy duro ver a una persona viviendo de una manera que para nuestra mentalidad no es la adecuada o la ideal. Entonces lo primero que queremos hacer es sacar a la persona de esas condiciones habitacionales pésimas, que inclusive atentan contra su salud. Entonces allí aparece una frontera muy delgada que separa el hecho de respetar la voluntad del sujeto y prevenir los riesgos que lo acechan”, reflexionó.

Trabajo de hormiga

En su análisis, la funcionaria recordó que si bien no son muchos, hay adultos mayores que viven en lugares inhóspitos y/o usurpados, “hay gente que llegó a una edad avanzada en soledad, sin ingresos previsionales, por haber trabajado en changas, trabajos rurales y en negro. Y una cosa va llevando a la otra, y la situación se complica porque hallan un lugar del que se apropian y luego no se quieren ir, porque es el lugar que se construyen para su vejez. Entonces hay que hacer un trabajo de hormiga para desandar ese camino, una tarea lenta y que no siempre es exitosa. En este contexto -prosiguió- nuestro compromiso es garantizar la supervivencia, porque además es la obligación del Estado. Luego aparece el dilema ético, respetar su decisión como individuo u obligarlo a que viva como a nosotros nos parece ‘normal’ y que no siempre es satisfactorio para ellos. Tenemos el caso de una persona a quien le alquilamos una casa, pero decidió instalarse y vivir en el CIC, y allí está feliz y como él quiere que sea su vida”, puntualizó, ratificando que “es una disyuntiva que tenemos a diario todos los que trabajamos con personas, donde cada una es única y así la tratamos, respetando su individualidad y colaborando para mejorar su calidad de vida”.

Foto: Alejandra Filippetti